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Contabilidad digital. Pareciera ser ésta la invención
de un nombre creado arbitrariamente por moda, respecto
de una materia que por principio no ha tenido cambios
significativos o una nueva manera de llamar a la contabilidad
tradicional, así como a los hoyos los denominan ahora
‘eventos’. Sin embargo, a la luz de los antecedentes
que se señalan, no cabe duda de su incipiente existencia.
Para mayor comprensión de este nuevo y revolucionario
concepto, revisemos la evolución de distintos acontecimientos
tecnológicos que dan forma al nuevo concepto de contabilidad
digital.
Primer acontecimiento, año 2003,
surge un nuevo modelo: Factura Electrónica, el
cual más allá de ser una nueva forma de
validar y fiscalizar la factura de venta tradicional
con timbre de cuño, al ser reemplazada por un
timbre electrónico, fija un nuevo estándar
para el manejo tecnológico de transacciones al
interior de las empresas. Lo anterior permite vislumbrar
que esta nueva tecnología se aplicará
no sólo a las transacciones de compras y ventas
reflejadas en las facturas, sino que a cualquier tipo
de éstas, como por ejemplo, el voucher contable
electrónico, notas de pedido electrónico,
cotizaciones electrónicas, ordenes de compras
electrónicas, licencias médicas electrónicas
y un largo etcétera.
27 de Diciembre de 2007
Otros acontecimientos
Luego surge el Formulario 29 Electrónico, que
principalmente refleja las compras y ventas mensuales
-ahora electrónicas y tradicionales- para declarar
los impuestos mensuales del IVA, y que pronto se regirá
por los mismos están-dares tecnológicos
del modelo de Factura Electrónica. Vale decir,
el formulario deberá tener formato XML, estar
timbrado en forma electrónica, con uso de certificado
digital y su envío y declaración realizarse
por Internet.
Posteriormente, y casi en paralelo, surge la exigencia
del Libro de Compras y Ventas Electrónico. Es
decir, a diferencia de la facturación digital,
que representa el principal input de todo
sistema contable, ahora la exigencia se extiende al
output de la contabilidad. En tal sentido,
no cabe duda de que el próximo paso natural será
la exigencia de los libros contables electrónicos:
libros diarios, mayor, balance e inventario electrónicos,
entre otros.
La base tecnológica ya está construida
En resumen, si analizamos los distintos
eventos tecnológicos surgidos en estos dos últimos
años, y la tendencia respecto de la forma de
cumplir ahora las distintas obligaciones tributarias
asociadas a estas nuevas tecnologías, está
claro que ya existe la base tecnológica para
vislumbrar el surgimiento de este nuevo concepto de
contabilidad digital. Se ha definido la base tecnológica
para el manejo de las transacciones electrónicas
al interior de las empresas; está definido y
operando el input principal de la contabilidad: la Factura
Electrónica; ya existe al menos una exigencia
del output contable como lo es el Libro de Compras y
Ventas Electrónico; y está funcionando
el formulario de declaración electrónica
de los impuestos asociados a las transacciones de compra
y venta, el Formulario 29 Electrónico.
¿Que está faltando entonces
para configurar definitivamente este nuevo concepto
de contabilidad digital? Sólo falta automatizar
el proceso de contabilización y registro de todo
hecho económico al momento en que éste
se produce, y disponer de todos estos eventos sobre
una plataforma web de Internet.
Será ese el momento en que se
percibirá por parte de las empresas la real importancia
de estas nuevas tecnologías, al converger naturalmente
todos los eventos tecnológicos mencionados en
este nuevo y revolucionario concepto llamado Contabilidad
Digital.
Un concepto que llega para quedarse
A la luz de lo señalado y frente a este nuevo
escenario, surgen algunas inquietantes preguntas para
las empresas TIC, en particular aquéllas que
proveen hoy soluciones del tipo Word Class y ERP ¿Cómo
responderán a las nuevas exigencias tecnológicas
contables y tributarias? La respuesta pareciera ser
simple: a través de interfases de comunicación
o parches a las actuales aplicaciones. Sin embargo,
y a la luz de los antecedentes, si partimos de la base
que esto requiere parchar el input, los
procesos y el output de tales aplicaciones,
cabe preguntarse entonces ¿Podrán dichas
empresas mantener su actual integridad después
de estos sendos parches? ¿Estarán dispuestos
los clientes a pagar los altísimos costos de
adaptación que ello significará? ¿Estarán
dispuestas las compañías TIC a cambiar
su plataforma tecnológica para responder a las
nuevas exigencias contables y tributarias de sus clientes?
No cabe duda de que la incorporación
de estas nuevas exigencias, y con ello el surgimiento
de nuevos conceptos, viene aparejada siempre de grandes
problemas de adaptación y adopción. Pese
a esto, tampoco cabe duda de que el nuevo concepto de
contabilidad digital llega para quedarse, independiente
de los heridos y muertos en esta batalla de cambios
permanentes.
La adopción y masificación
de esta nueva tecnología generará enormes
beneficios para el SII, al hacer mucho mas eficiente
su labor de fiscalización, y a las empresas les
permitirá gestionar mucho mejor su negocio, más
allá de cumplir correctamente con sus obligaciones
tributarias. Estos beneficios, sin duda, no se transarán...
Entonces, démosle la bienvenida a la contabilidad
digital.
Jorge Valenzuela
Gerente General de Transtecnia
www.transtecnia.cl
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